IMPORTANCIA DE CONOCER EL ESTADO HÍDRICO DEL VIÑEDO
El objetivo principal de FERTVIÑA es optimizar las prácticas de fertilización en viñedos para alcanzar unas producciones sostenibles y rentables, con una calidad óptima de la uva. Para alcanzar este objetivo no solo es necesario conocer la respuesta vegeto-productiva del viñedo, si no que se hace imperativo determinar indicadores del estado hídrico y nutricional de las vides.
La
disponibilidad de agua es uno de los factores más limitantes para la
productividad del viñedo, ya que el déficit hídrico puede provocar (i)
reducción de rendimientos, (ii) menor acumulación de azúcares y, si se alcanzan
niveles de estrés severos, (iii) perjudica la calidad del vino. Recientemente,
se ha sugerido que la producción de uva dependerá cada vez más del riego debido
al aumento de la intensidad del estrés hídrico que tendrán que soportar las
viñas (Fraga et al., 2016),
consecuencia de un aumento en la evapotranspiración asociado al aumento de las
temperaturas, así como a la ocurrencia de patrones de lluvia más desiguales,
que incluirán ciclos de sequía más persistentes en el sur de Europa. Las zonas
vitícolas atlánticas, tradicionalmente consideradas como húmedas, también se
verán sometidas a un incremento en la frecuencia de episodios de sequía. Así,
la gestión del riego debe basarse en mediciones objetivas del estado hídrico de
las cepas que permitan a los productores tomar decisiones rápidas y efectivas
sobre cuándo y cuánto regar (Naor, 2006).
En este contexto, el ensayo de campo que se
desarrolla en el marco de FERTVIÑA en una parcela de la finca
experimental de la Estación de Viticultura e Enoloxía de
Galicia (EVEGA) consta de tres tratamientos en secano y un
fertirriego en tres variedades blancas de vid de cultivo tradicional en
Galicia: Albariño,
Godello
y Treixadura.
El suelo de la parcela posee una capacidad de almacenamiento de agua limitada. Por
tanto, se espera que el estado hídrico de las cepas difiera entre el
tratamiento regado y los que no se riegan, así como potenciales diferencias
entre variedades. Para comprobar esta hipótesis y, además, gestionar el riego
de una manera racional, en el ensayo se determinará el estado hídrico de la vid
empleando varias metodologías que incluyen medidas del contenido de agua en el
suelo, potencial hídrico de tallo al mediodía solar, microvariaciones en el
crecimiento del tronco y medidas con microtensiómetros.
Vista del viñedo experimental (29/05/2026)
Estas medidas, además de ofrecernos
información sobre la economía hídrica de las cepas, nos servirán para
determinar qué opción metodológica es más adecuada, permitiendo responder a los
tres aspectos clave que ayudan a una gestión del riego más eficaz: ¿cuándo, dónde y porqué medir?
En concreto, el contenido de agua en el
suelo se está monitorizando con sensores de capacitancia (funcionan emitiendo
ondas electromagnéticas de alta frecuencia para calcular la cantidad de agua
presente en la tierra) de varios tipos que se han distribuido en 12 puntos
dentro de la parcela de ensayo (3 por tratamiento) y que ofrecen datos a tres
profundidades: 20, 40 y 60 cm. Se utilizan sensores de diferentes marcas,
aunque siempre con la misma tecnología, para compararlos entre sí. Además, se
han instalado dos sensores de potencial matricial del suelo a 30 cm de
profundidad en los tratamientos de secano y fertirriego.
Sonda de medida de contenido de agua, temperatura y
conductividad eléctrica del suelo.
Además, la cámara de presión proporciona
una estimación relativamente rápida, flexible y precisa del estado del agua de
la planta a través de la medición del potencial hídrico. Este equipamiento
permite introducir una hoja, muestreada destructivamente de la planta, en una
cámara que consigue tenerla cerrada herméticamente, pero con la extremidad del
pecíolo fuera de la misma. Seguidamente, se introduce nitrógeno gaseoso hasta
que se percibe la aparición de agua en el extremo del pecíolo que queda fuera
de la cámara. En ese momento se detiene el flujo y se anota la presión necesaria
para la extracción del agua. Esa presión de equilibrio se corresponde, con
signo contrario, al potencial hídrico de la planta, y se considera como la
medida de referencia para la determinación del estado hídrico de la vid (Scholander
et al., 1965). Existen diversas modalidades de medida
de este potencial hídrico, pero en el caso de este proyecto se ha seleccionado
la medida de una hoja embolsada previamente con papel de aluminio, lo que
permite equilibrar el potencial de la hoja con el del resto de la planta,
conociéndose como potencial de tallo o xilemático. La razón de esta elección es
que esta modalidad es más eficiente a la hora de diferenciar entre tratamientos
de riego (Choné et al., 2001;
Mirás-Avalos et al., 2014;
Santesteban et al., 2019).
Además, se emplearán dendrómetros que
permiten medir las variaciones en el diámetro del tronco, directamente
relacionadas con el estado hídrico de las cepas y microtensiómetros
que miden directamente el potencial hídrico de la planta. Estas nuevas
tecnologías se confrontarán con los datos ofrecidos por los sensores de
contenido de agua en el suelo y las medidas realizadas con la cámara de
presión.
Dendrómetro instalado en una cepa.
Descargando datos de un dendrómetro.
Embolsando hojas para la medida del potencial hídrico de tallo.
Medida de potencial hídrico de tallo utilizando una cámara de presión.
El equipo de FERTVIÑA está ansioso
por obtener datos que permitan dar respuesta a diversas cuestiones como ¿qué
método de medida es más eficiente para determinar el estado hídrico del viñedo?
¿Cómo se puede automatizar? ¿Qué valores de referencia se deben utilizar para
gestionar el riego? ¿Qué metodología es la más adecuada bajo las condiciones
del ensayo? ¿Existen correlaciones significativas entre las diferentes
modalidades de medida empleadas en el proyecto?
Proyecto PID2024-160279OB-I00 financiado
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